La UMET es la primera universidad impulsada por las organizaciones sindicales. Poder ser su Rector es un privilegio, y el desafío más importante de toda mi carrera profesional. Su nacimiento, en el 2012, a partir de la Fundación Octubre Trabajadores de Edificios, permitió fortalecer nuestro sistema universitario. Por primera vez los trabajadores organizados lograron la aprobación para diseñar y gestionar una universidad que se fue transformando en un proyecto colectivo del que participen decenas de sindicatos. Iniciamos las clases en marzo de 2013 con 3 facultades y 4 carreras, hoy ya tenemos 6 facultades y 15 carreras de grado. Es un proyecto que aporta una mirada adicional al proceso de democratización del acceso a la educación universitaria, convocando a trabajadores y sus hijos a nuestra universidad. Casi el 80% de de nuestros estudiantes son los primeros en sus familias en acceder a la universidad, eso nos llena de orgullo e implica el desarrollo de instancias institucionales y pedagógicas que permitan hacer realidad el derecho a una educación universitaria valiosa y transformadora, que permita reconocer la diversidad del capital educativa y cultural de cada uno de nuestros estudiantes.

Pero también pretendemos transformarnos en una referencia en la generación de conocimiento y un vinculo constante con la realidad que atraviesa nuestro país. Por eso nos transformamos en la segunda universidad de gestión privada en tener un centro de doble dependencia con el CONICET, el CITRA, e impulsamos la creación de instituciones como el Instituto Estadístico de los Trabajadores o el Observatorio de la Deuda Externa, cuyos informes alertan sobre aspectos de la realidad nacional. Toda universidad debe poseer una compromiso con la construcción de la sociedad de la que es parte, tanto formando profesionales con una mirada crítica e inclusiva de la sociedad, pero también impulsando los debates del presente y futuro del país.